Desde www.hogardelreloj.es NO recomendamos mojar los relojes aunque, efectivamente, sean resistentes al agua, puesto que una actividad tan sencilla como una ducha produce una pérdida de propiedades de las juntas de sellado del reloj, sobre todo si experimentan cambios bruscos o temperaturas excesivas. También nos podemos haber dejado la corona del reloj extraída y ser una entrada de agua directa.

Si nos centramos ahora en el agua de la piscina o de la playa, nos encontramos ante diferentes problemas, por ejemplo, la salinidad del agua de mar o el cloro de las piscinas aceleran la corrosión de las partes metálicas internas del reloj, entre otras cosas.

Los relojes en los que se especifican los metros a los que pueden sumergirse normalmente NO pueden utilizarse directamente a esa profundidad, puesto que los datos de resistencia al agua (lo que solemos llamar “hermetismo”) solo representan la presión a la que el reloj se ha sometido durante las pruebas estáticas;  pero durante el movimiento en el agua, como por ejemplo al nadar o al agitar los brazos bajo el mar, la presión dinámica creada puede superar bastante a la presión estática indicada, lo cual pondría en entredicho la resistencia al agua establecida.

A continuación, le señalamos un esquema en el que intentamos aclarar algunos aspectos del famoso "water resistance", para que, pueda observar cuál es la escala "teórica":

  • WR 30 metros (3 BAR) = salpicaduras accidentales, lluvia débil por la calle.
  • WR 50 metros (5 BAR)=  pesca y excursiones dónde se crucen ríos sin recreación.
  • WR 100 metros (10 BAR)= natación ocasional, navegación y deportes náuticos.
  • WR 150 metros (15 BAR)= buceo.
  • WR 200-1.000 metros (20-100 BAR)= submarinismo de profundidad profesional.

En definitiva, por todo lo dicho, aun siendo resistentes al agua, recomendamos evitarlo, en la medida de lo posible, para garantizar el estado de conservación inicial de los relojes.